martes, 15 de junio de 2021

Reuniones Inesperadas

En Diciembre de 2013, ya en la agonía del año y las vísperas de las fechas Efímero-Cristianas, fui invitado por una gran amiga y casi hermana a su cumpleaños; luego de largos días solo por las evaluaciones privadas y por el pseudo-trabajo que en ese tiempo tenia, me era un tanto difícil tener el tiempo o más bien, la oportunidad de poder convivir con mas personas o más bien, el conocer nuevas y agradables personas, mas aun en reuniones de amigos que siempre es bueno ver y que no siempre se pueden ver, ¡claro! por el mucho trabajo que hay que hacer, pero con ellos siempre hay un tema de conversación, un consuelo, un cafecito, un cigarro y una buena vibra.

Durante la reunión, me dio mucho gusto conocer personas nuevas, personas que se quitaron por ese momento, su profesionalismo o su carrera, para convivir como personas que no quieren o pretenden presumir títulos, puestos, trabajos o sueldos, es de esas reuniones que quiere uno que se vuelva a repetir, recuerdo que entre el grupo había una persona que siempre me era mencionada y que al fin pude conocer; la charla se desenvolvió bien, temas de poesía, lenguaje, idioma, la controversial y satirizada política; de la mano con la muy santificada y ridiculizada religión, a esto agregarle la tributación de la misma, algo muy cómico cada vez que lo recuerdo.

Luego de mucha platica, la buena vibra de las personas, la comida y la bebida, algunos miembros empezaron a partir, en su partida cada quien dejaba un mensaje, un mensaje personal, a muy su estilo, y durante los muchos, pocos y largos mensajes, hubo uno que me cautivo, y en la agonía de ese 2013, se quedo en mi mente, que durante mucho tiempo estuve investigando, pero en mi mucho-poco que hacer, no me tomaba el tiempo y guardaba anécdotas y memorias sobre esa charla, que me pareció muy buena y más aun, un poema el cual marcaría el final de un 2013 e iniciaría un 2014; con mucha adversidad, con mucho problema pero a la vez con mucha paz interior; quiero compartirles este poema, es un poema llamado "Instantes"; como dicen por ahí: Es atribuido a Jorge Luis Borges pero su verdadero autor seria Don Herold o Nadine Stair.


Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 

en la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido,

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos,

haría más viajes,

contemplaría más atardeceres,

subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,

comería más helados y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios.


Yo fui una de esas personas que vivió sensata

y prolíficamente cada minuto de su vida;

claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría

de tener solamente buenos momentos.


Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,

sólo de momentos; no te pierdas el ahora.


Yo era uno de esos que nunca

iban a ninguna parte sin un termómetro,

una bolsa de agua caliente,

un paraguas y un paracaídas;

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.


Si pudiera volver a vivir

comenzaría a andar descalzo a principios

de la primavera

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita,

contemplaría más amaneceres,

y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez vida por delante.


Pero ya ven, tengo 85 años...

y sé que me estoy muriendo.


Grandes momentos tiene la vida, o tal vez pequeños instantes; lo que sí es cierto es que esa reunión me cambio la forma de ver, sentir y probar muchas cosas; no cabe duda que los grandes amigos, esos que uno toma como hermanos y que realmente lo son, dejan esa duda ahí, para uno indagar mas y así poder cambiarse uno la vida.

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